Desmontamos 3 mitos contra la obesidad infantil

Llega la vuelta al cole y con ella, la rutina, los madrugones, los desayunos con prisas, las actividades extraescolares, los almuerzos y las meriendas para llevar… En este caos disfrazado de orden, son muchos los padres preocupados porque su hijo no desayuna o que prefieren que coman cualquier cosa con tal de que no vayan con el estómago vacío.

Productos nada saludables como zumos, batidos, galletas, bollerías o snacks aprovechan esta situación para presentarse como el desayuno, almuerzo o merienda “ideal” para resolver estos conflictos. Además de esto, las falsas creencias y viejas leyendas urbanas en nutrición únicamente contribuyen a aumentar la confusión de padres y educadores.

Por todo esto, en nuestra vuelta al cole hemos decidido aclarar algunos puntos respecto a la alimentación de los más pequeños:

  • EL DESAYUNO NO ES IMPRESCINDIBLE

Por mucho que hayáis oído lo contrario un millón de veces, el desayuno no es la comida más importante del día. No pasa nada si un niño se salta esta comida, especialmente cuando no tiene apetito.

  • NO TODO VALE

No es mejor comer cualquier cosa que no comer nada.

España es uno de los países con más sobrepeso y obesidad infantil, llegando a tener un 28% de niños de entre 6 y 10 años con exceso de peso. El alto consumo de productos con un alto contenido en azúcar y grasas nada saludables está provocando el aumento de patologías como la diabetes tipo 2 o del riesgo de padecer síndrome metabólico.

Si bien es cierto que un correcto aporte energético es básico durante las etapas de crecimiento también hay que valorar de donde viene esa energía, siendo la calidad de las comidas una prioridad para evitar problemas futuros.

  • EL EJERCICIO NO COMPENSA LO QUE COME

“Con lo que se mueve que coma lo que quiera, si total lo quema todo”, “para eso hace deporte” o “si con lo flaco que esta, déjalo que coma” son algunas de las justificaciones que se escuchan ante el consumo de este tipo de productos.

En primer lugar, el ejercicio no compensa una mala alimentación ni en niños, ni en adultos. Practicar deporte es un hábito saludable que poco tiene que ver con el hecho de comer bien. A pesar de que el deporte ayuda a aumentar el gasto energético, no compensa en ningún punto las cantidades de azúcar y grasa que nos metemos en el cuerpo.

Por otro lado, que un niño (o adulto) este delgado por mucho que coma no es una razón para comer cualquier cosa y en cantidades insanas, además. Los buenos hábitos alimentarios son un tema de salud y no de estética; que una mala alimentación no se refleje en el peso no quiere decir que no se conlleve otros problemas de salud mucho más silenciosos como son problemas con el azúcar, la tensión, el colesterol, la grasa visceral…

Por último, hay que tener en cuenta que puede que los niños estén más “protegidos” en el tema del peso al tener el metabolismo más acelerado a causa del crecimiento, pero promover ese tipo de alimentación aumenta el riesgo de forma exponencial de padecer sobrepeso y obesidad en la edad adulta. De hecho, tal y como indican los estudios ni los más pequeños se están salvando de la pandemia de obesidad.

Entonces… ¿cuáles son buenas opciones para desayunar, merendar y almorzar?

Copos de maíz o de avena

Tostadas o Bocadillos

Leche o yogur

Fruta en forma batidos, macedonia o entera

Frutos secos

Chocolate puro en polvo o a trocitos

 

 

Algunas combinaciones posibles serían las siguientes:

Opción 1: Yogur una pieza de fruta, frutos secos y una cucharadita de miel.

Opción 2: Bocadillo de atún con tomate o de tortilla francesa y queso y un batido de frutas.

Opción 3: Un batido de frutas y un tupper con copos de maíz con trocitos de chocolate.

Opción 4: Leche con cacao en polvo y cereales.